Entradas

Mostrando entradas de enero, 2026

Ayer te escuché cantar

  Ayer te escuché cantar. Era muy noche ya y nos preparábamos para dormir . Yo hacía cuentas en silencio de cómo cumplir con todas las pequeñas obligaciones de antes de dejarte en tu cuna, mientras tú ibas de una idea a otra con esa prisa cansada de cuando lo has dado todo en la vida por jugar un rato más. Decías cosas que no entendía. Fragmentos. Restos del día. Como si revisaras, uno por uno, los lugares donde estuviste, preguntándote si habías disfrutado lo suficiente. Tomé tu cara entre mis manos y besé tu frente. Tú no me miraste. Estabas en otra parte. Empecé a cambiarte de ropa por algo más seco, más tibio, y tú volteabas la mirada, repitiendo una palabra o un sonido que no lograba atrapar. Entonces levantaste la mano. Abriste todos los dedos con cuidado, como si también ellos estuvieran cansados, los observaste con una atención absoluta y sin esfuerzo, casi sin intención, dijiste:   Papá dedo, papá dedo, ¿dónde estás? Aquí estoy, aquí estoy, ¿cómo te va? ...

Ayer te vi tomar tu primera foto

  Ayer te vi tomar tu primera foto. Ya era de noche cuando fuimos a ver a tu tía Odalis. Una visita corta, de esas que uno insiste en hacer aunque el cuerpo pide rendirse. Tú estabas cansada. Lo sé porque el mundo se vuelve blando, el sueño se vuelve una promesa urgente y entregarías tu reino por una botella enorme de leche . Aun así, fuimos. Queríamos cenar juntos como siempre hicimos desde pequeños. Cuando llegamos, ella todavía estaba ocupada. Un trabajador le deseaba buenas noches y se iba sin decir mucho, como si hubiera pasado algo pequeño, nada en especial para documentar. Dentro, tu tía nos explicó que puso un interruptor nuevo, la famosa pastilla . Me mostró el cambio con esa mezcla de alivio y orgullo doméstico que da resolver algo concreto. Luego tomó la pieza vieja entre sus dedos y la puso entre tus manos. Quería distraerte mientras tu madre te cambiaba el pañal. Quería hacerte sonreír, como suele hacer cuando baila contigo o te canta tus canciones favoritas. Tú ...

Ayer te vi llevarte una moto...

  Ayer te vi llevarte una moto que no era tuya. No recuerdo cuándo aprendiste a encontrarlas entre las cosas. Tal vez siempre supiste. Bastaba el rumor lejano de un motor o una silueta detenida en cualquier esquina para que tu cuerpo reaccionara antes que las palabras. Levantabas el brazo, apuntabas a medias, y con una certeza que no admitía réplica me decías: moto. Tu madre y yo ya lo habíamos pensado. Una moto de juguete, claro. De plástico, de esas que rechinan como grava al rodar sobre piso de mármol. Sabíamos bien que te iba a gustar como se saben las cosas importantes, sin necesidad de apurarlas. Pero el día no había llegado. Aún recorrías la casa en tu auto rosa descapotable y eso parecía suficiente. Luego conociste a tus tías, tus tíos; Marisol, Tamara, Mitzi, Jorge y Eduardo. Llegaste a ellos como llegas siempre: con un poco cuidado, con esa timidez que te protege del exceso del mundo. Y es que sé que la atención súbita te pesa, que en ocasiones te hace llorar; pero el...