Mañana cumples siete meses
Mañana cumples siete meses y me vuelvo a encontrar con esta
fotografía aún si nunca la he dejado de buscar. Recuerdo que además de la
enorme ilusión de al fin tenerte entre nuestros brazos, teníamos miedo de lo
que pudiera pasar. De la cirugía, los accidentes, las enfermedades, los males
que vienen con la vida y fue un verdadero alivio cuando naciste y naciste bien,
en perfecto estado. Tomé esta fotografía y muchas más, tomé el video que un día
podrás ver y lo subí a YouTube como suelo hacer con mis videos especiales y con
el tiempo volví de vez en cuando a él para revivir el momento. Tengo muchos
otros como el tuyo ahí y todos generan pocas vistas y ningún comentario. No los
subo con esa intención y por eso no había notado que los dos videos que subí de
tu nacimiento sí habían generado una reacción. Intrigado busqué los comentarios
y aunque algunos están en idiomas que no conozco, pude leer su contenido con
algo de ayuda.
No te sorprenderá saber que naciste en México, pues aquí
nació casi toda tu familia, sin embargo, no podemos olvidar que era solo una de
las muchísimas posibilidades que existían y esto es precisamente lo que los
comentarios me recuerdan cada vez que los vuelvo a leer. Me sorprendió que
aunque son pocos, todos parecían hacer énfasis en una sola cosa: El primer
mundo. El video no explica que naciste en México, el video tampoco explica que
México no es considerado de primer mundo, pero quienes comentaron se
maravillaron con el trato amoroso que los doctores y enfermeras te dieron. Se
maravillaron con la seguridad, la higiene, la tecnología y que incluso cortaran
tu cordón umbilical con unas simples tijeras y no con un machete o cualquier
cosa afilada que se tuviera a la mano. Recordaron, sin afán de echártelo en
cara ni reclamarte, que hay bebés mucho menos afortunados que tú en el mundo y
que la civilización, como ellos le llaman, es una bendición. Se me oprimió el
corazón.
No te digo esto para chantajearte a que te portes bien y seas
feliz a pesar de todo solo porque en el mundo hay personas menos afortunadas.
Te lo digo porque al igual que tú, yo fui así de afortunado alguna vez, nacido
después de varias generaciones de gente buena que lo dio todo para que un día
pudiera existir y leer esa realidad del mundo en que vivimos me hizo recordar
lo frágil que puede ser la existencia, lo tenue que puede sentirse el destino,
el miedo que puede dar no estar seguros de lo que pudiera pasar o lo que pudo
haber sido.
Vive, ríe, llora, aprende, equivócate, diviértete, enamórate
y de vez en cuando detente y voltea atrás, como yo volteo a ver esta foto,
siquiera para recordar que, aunque a veces puede doler en el alma, tuvimos
mucha suerte y la vida que resta, en el menor de los milagros, estará siempre
llena de tus sueños y sus infinitas posibilidades.
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